RECEPCIÓN ACTIVA
Una televisión de calidad es aquella que invita a la audiencia
a consumir la propuesta audiovisual que le están suministrando.
Es aquella que a través del lenguaje cotidiano y de la caricaturización
de la cotidianidad, acompañada de la expectativa del público, lleva a esa
audiencia, o bien llamado prosumidor, a la disposición y
necesidad de ver contenidos audiovisuales convirtiendo dichos contenidos en
contenidos de calidad, si se piensa desde el consumo.
AUDIENCIAS CONSUMIDORES PROSUMIDORES O GRUPIN
Por la complejidad de la especie humana en la actualidad es cada vez más difícil realizar
contenidos audiovisuales que contengan todos los gustos a gran escala. Es por
eso que ya no se debe hablar de audiencias sino de prosumidores o grupin, los
cuales a través de sus necesidades y gustos, están reinventando
y creando sus contenidos en busca de un sistema de pasos que lo conecten hacia
algo más que a la simple expectación pasiva. Es el resultado que
posibilita el ir más allá de las narrativas audiovisuales
a través de las convergencias.
ESTÉTICAS TELEVISIVAS
La televisión en la actualidad no puede ceñirse a
los parámetros establecidos por la televisión clasicista de
años atrás, ya que no solo han evolucionado las técnicas y estéticas en
el tema del color, los movimientos de cámara y los formatos a la hora
de hacer televisión, sino
de los contenidos y temáticas que estos abordan. Siendo ya no
el público de clases altas el único que tiene acceso a
la educación y a estos medios sino gran parte de la población.
Ahora los públicos están muy informados de todo lo que ocurre
a su alrededor por tanto las formas de presentar los contenidos y por ende los
estilos y estéticas ya no pueden ni deben ser los mismos.
DIVERSIÓN
A la hora de hacer televisión tenemos que partir de las
necesidades de nuestra audiencia. El ser humano siempre está en
constante búsqueda de placer
y de su bienestar individual, es por esto que la necesidad
de distracción, de ocio y diversión, o como se le quiera llamar,
debe ser uno de nuestros puntos de foco a la hora de crear y establecer
contenidos audiovisuales. La televisión no debe tener como fin último
educar; y si quiere de alguna forma educar debe buscar mecanismo y formas que
a través de la evocación del ocio y
la diversión lleven a este propósito.
CONVERSACIÓN
COTIDIANA
Es de vital importancia que los contenidos de un programa de televisión
generen en el público expectante el fenómeno de recordación, que incite a las
personas a hablar sobre dichos contenidos, pues son estos programas los que
hacen que ciertos públicos experimenten diversas emociones como es rabia,
alegría, inconformidad aceptación, entre otros, y es a través de la conversación
cotidiana que estos programas encuentran su legitimidad, aceptación y difusión entre
los públicos.
FORMATOS
Los formatos son el cuerpo de los contenidos televisivos, pues son estos
lo que me definen el tipo de programación y los géneros que me van a
identificar como canal y a su vez definirán los tipos de públicos propiciando
la necesidad de tipificación, pues cada formato tiene su público
estratégico y por ende su horario, como el de los jóvenes, niños, de genero
informativo, algunos culturales, de ficción, etc. Además de que va marcando
también las pautas y demás estrategias para la comercialización de
diferentes productos.
RELAJACIÓN
El ocio es un derecho que tenemos todas las personas, es un
espacio que tenemos de disfrute, en donde podemos gozar de no hacer nada y no
tener que esforzarnos por nada; por eso en este espacio de goce la televisión
es lo más demandado y consumido, pues la variedad de contenidos, formatos, que
podemos encontrar nos garantiza pasar el rato sin ningún esfuerzo y nos
mantendrá entretenidos, nos relajara y nos adentrara en otras realidades,
contextos, historias diferentes a las nuestras, y desde la comodidad de
nuestros hogares, se nos garantiza poder viajar, conocer, cocinar en otros
sin la necesidad de desplazamiento, poder acceder a vidas ficticias y
desde allí alimentar imaginarios colectivos ya presupuestados.
ENTRETENIMIENTO POPULAR
Este entretenimiento es en el que Omar Rincón instaura lo que
supone una televisión de calidad, porque es el tipo de entretenimiento que contiene
las estéticas de lo que la gente considera válido para pasar el tiempo libre,
lo que la gente quiere ver en la pantalla, con lo que se sienten identificados.
Este tipo de entretenimiento es comúnmente denigrado a causa de un concepto
peyorativo que se tiene por lo popular, sobre todo por parte de las elites
ilustradas.
ENTRETENIMIENTO PÚBLICO
Omar Rincón establece la diferencia de
este con el entretenimiento popular. Es un tipo de televisión que busca ir más allá
del entretenimiento a ilustrar a las personas, se basa en un concepto de lo
culto, es de tipo educativo, y es a menudo propulsado por las elites ilustradas
o por los turnos de gobierno que señalan cual es el tipo de entretenimiento
educativo que el sector público tiene que cubrir para el pueblo según sus
propias líneas o intereses de gobierno. Para Rincón es un entretenimiento que
nadie ve, porque no entretiene; no obedece a las demandas del público que está
totalmente abarcado por el concepto de lo popular.
CIUDADANÍA DE LA FARÁNDULA
Es la posibilidad de que la televisión
lleve a la pantalla, al escenario, a la fama, a aquellos personajes del común,
a los mismos televidentes para que sean protagonistas de la propia televisión que
ellos ven, y se sientan participantes del espectáculo televisivo y por tanto
pertenecientes a la vida pública.
TELEVISIÓN DE CALIDAD
Es simplemente aquella que da de
conversar, la conversación que genera un programa es la mejor forma de medir su
éxito o fracaso. La televisión que es de calidad se fundamenta en el
entretenimiento popular, porque parte de los imaginarios de la gente para
brindarles productos que cumplan con sus expectativas y demandas de consumo. La
televisión de calidad necesariamente parte de las necesidades de un público,
identificado, segmentado, tipificado y comprendido.
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